Ruta por Queensland en caravana


Durante dos semanas recorrimos la costa este de Australia en caravana, desde Cairns hasta Brisbane. Dormimos frente a playas salvajes, caminamos entre selvas milenarias, nadamos con tortugas, buscamos koalas y casuarios, y cruzamos parques nacionales que parecen de otro planeta.
Aquí va el resumen día a día de esta aventura por Queensland, una de las regiones más espectaculares del país.

Día 1 – Camino a Cape Tribulation y entrada a la selva

Aterrizamos en Cairns por la mañana, recogimos la caravana y pusimos rumbo al norte directo hacia Cape Tribulation, en plena selva tropical del Daintree. Para llegar, hay que cruzar el Daintree River en ferry, un paso muy corto (apenas 5 minutos), pero casi simbólico: al otro lado desaparece la cobertura, y empieza lo salvaje de verdad.

Conducir por esta zona es toda una experiencia. Solo hay una carretera principal, rodeada de selva espesa, con palmeras, árboles inmensos y de vez en cuando alguna vaca suelta o cartel de «precaución casuarios».

Cape Tribulation es una mezcla de selva y playa totalmente única. Aquí es donde el bosque más antiguo del mundo se encuentra literalmente con la Gran Barrera de Coral. Dormimos en Safari Lodge, un camping sencillo pero muy bien ubicado, rodeado de vegetación, con senderos naturales justo al lado y a pocos minutos andando de la playa (a la que, por cierto, no puedes acercarte mucho porque es zona de cocodrilos).

Día 2 – Cape Tribulation, caminatas por el Daintree y cocodrilos en el río

Empezamos el día con un paseo por la playa de Cape Tribulation, ese lugar único donde la selva se junta literalmente con el mar. Casi no había nadie y la sensación de estar en un lugar remoto fue total. Volamos el dron y recorrimos la orilla entre árboles tropicales y arena húmeda, siempre con cuidado porque aquí no es buena idea acercarse demasiado al agua (sí, por los cocodrilos).

 

Después de la playa, fuimos al Daintree Discovery Centre, un centro de visitantes muy completo donde aprendimos sobre la historia del bosque más antiguo del planeta. Tiene pasarelas elevadas, miradores entre las copas de los árboles, paneles explicativos y una torre desde la que se puede ver la selva desde arriba. La visita cuesta 39 AUD por persona (unos 23 €), pero lo vale totalmente.

Desde ahí hicimos varias caminatas cortas por el Daintree National Park: la Marrdja Boardwalk, que atraviesa manglares y selva tropical con pasarelas de madera, y la Jindalba Walk, algo más larga, que nos metió de lleno en el corazón de la selva. En ambas no vimos casi gente, pero sí escuchamos mil sonidos, vimos plantas prehistóricas y cruzamos raíces gigantes. Una experiencia brutal, muy fácil de hacer por libre y muy bien señalizada.

A las 16:00 h teníamos reservado un tour de cocodrilos por el Daintree River, que contratamos directamente allí (este es el enlace del operador que elegimos). Fue uno de los mejores momentos del día: vimos cocodrilos enormes en su hábitat natural, aprendimos a distinguir machos y hembras, y navegamos https://solarwhispers.commuy despacito entre manglares. El guía fue súper respetuoso con los animales, nada invasivo.

Tras el tour, cruzamos el río de nuevo en ferry (el trayecto no dura más de 10 minutos) y comenzamos el camino de vuelta a Cairns, donde llegamos al atardecer. Aún nos dio tiempo de aparcar la camper, darnos un baño en la piscina del camping y preparar algo de cenar tranquilamente.

 

Dormimos en el NRMA Cairns Holiday Park, el mismo camping donde pasaríamos la noche siguiente.

Día 3 – Fitzroy Island, snorkel y tormenta tropical

Hoy cambiamos selva por isla. Cogimos un ferry desde el puerto de Cairns hasta Fitzroy Island, a unos 45 minutos en barco. Es una pequeña isla montañosa, cubierta de selva y con algunas de las playas más bonitas que hemos visto.

Puedes reservar tour aquí.

Nada más llegar fuimos directos a Nudey Beach, probablemente la playa más famosa de la isla, y con razón. La arena está formada por coral triturado, el agua es completamente transparente y el entorno es de postal.

 

Después alquilamos equipo de snorkel (incluido el traje entero, obligatorio por la presencia de medusas en esta época del año) y nos lanzamos al agua desde la orilla. La cantidad de peces de colores que hay es increíble. Con un poco de suerte, incluso puedes ver tortugas.

A mediodía nos cayó una tormenta tropical bastante intensa. Tuvimos que refugiarnos bajo unos árboles hasta que escampó un poco. Luego hicimos la subida al mirador de la isla, desde donde se ve toda Fitzroy y el mar infinito alrededor. La humedad era brutal, pero valió totalmente la pena.

 

Por la tarde volvimos en ferry a Cairns y pasamos la noche en NRMA Cairns Holiday Park, un camping con todos los servicios donde nos quedamos dos noches.

Día 4 – En busca del casuario y Wallaman Falls

Salimos pronto desde Cairns rumbo al sur con parada obligatoria en Etty Beach y Mission Beach, dos zonas conocidas por ser territorio del casuario, ese ave prehistórica única en el mundo que parece sacada de Jurassic Park. Caminamos un rato por la playa, paramos en algunos miradores y buscamos con paciencia… pero nada. El casuario se resistía.

 

Seguimos la ruta y decidimos desviarnos para visitar las Wallaman Falls, las cascadas más altas de Australia, y fue ahí, en pleno camino hacia las cataratas y totalmente por sorpresa, cuando vimos nuestro primer casuario en libertad, enorme y caminando tranquilo por la carretera. Nos quedamos en shock (y con mil fotos).

Las Wallaman Falls son espectaculares, con un salto de agua que cae desde más de 260 metros rodeado de selva espesa. El acceso es fácil en coche, hay miradores y alguna ruta sencilla para caminar por la zona.

 

Dormimos en un camping tranquilo a aproximadamente una hora de Townsville, ya más cerca de nuestro destino del día siguiente: Magnetic Island.

Día 5 – Magnetic Island: koalas, wallabies y playas salvajes

Salimos temprano con la caravana rumbo a Magnetic Island. El ferry ya lo teníamos reservado. Nada más llegar nos fuimos directos a hacer la caminata de The Forts Walk, una ruta sencilla con vistas increíbles y… ¡koalas en libertad! Vimos varios, dormidos entre las ramas, absolutamente adorables.

 

Después bajamos hasta Geoffrey Bay, donde viven los famosos rock wallabies, esos mini canguros que se esconden entre las rocas. Estaban por todas partes.

Por la tarde nos relajamos en Horseshoe Bay, una playa enorme con mucho ambiente, perfecta para descansar un rato y tomar algo. También exploramos las playas escondidas de Florence Bay y Balding Bay, mucho menos transitadas y preciosas.

Dormimos en Bounce Magnetic Island, un camping sencillo y bien situado (aunque sin electricidad ni baño privado).

Día 6 – Últimas horas en la isla y llegada a Airlie Beach

Pasamos la mañana paseando por la isla y visitando la zona de Picnic Bay.. Luego, ferry de vuelta y ruta en coche de unas 3 horas hasta Airlie Beach.

Día 7 – Whitsundays desde el cielo

Teníamos reservada la excursión en barco a las Whitsundays, pero por mal tiempo nos la cancelaron esa misma mañana. Aunque fue un bajón al principio, reaccionamos rápido y buscamos una alternativa que terminó siendo uno de los grandes momentazos del viaje: hicimos un vuelo panorámico en avioneta sobre las islas.

 

Volamos durante 1 hora y el recorrido fue espectacular. Sobrevolamos Whitehaven Beach, con sus aguas turquesas y arenas blancas formando dibujos que parecían pintados a mano, y dimos varias vueltas sobre el Heart Reef, el famoso arrecife con forma de corazón. Ver la Gran Barrera de Coral desde el aire es algo que no se olvida nunca.

La experiencia costó unos 280 AUD por persona (unos 170 €), y aunque fue un gasto imprevisto, valió cada dólar. Además, el vuelo era con ventanilla garantizada para todos y el piloto iba narrando todo lo que veíamos. Puedes reservar el vuelo aquí. 

 

Desde allí fuimos directamente a una pequeña al Eungella National Park, donde se pueden ver ornitorrincos en libertad al atardecer. Requiere mucha paciencia, pero conseguimos ver uno nadando entre raíces.

Por la tarde, pusimos rumbo a Cape Hillsborough, a hora y media. Dormimos en el camping justo al lado de la playa donde veríamos los canguros al amanecer.

Día 8 – Canguros al amanecer y rumbo a 1770

A las 5:15 de la mañana estábamos en la playa. Justo al lado del camping se encuentra Casuarina Beach, donde cada día bajan canguros y walabíes al amanecer a comer.

Después, un buen desayuno y carretera hacia el sur, dirección a Agnes Water y 1770, unas 6 horas y media de trayecto. Hicimos un pequeño paseo por los dos lugares antes de dormir en un camping por el camino antes de llegar a Rainbown Beach.

Día 9 – Aventura en Fraser Island (K’gari)

Este día lo dedicamos completamente a Fraser Island (K’gari), la isla de arena más grande del mundo y Patrimonio de la Humanidad. Teníamos reservado un tour de día completo en 4×4, ya que el acceso a la isla solo se puede hacer en vehículos preparados para la arena.

La excursión comenzó temprano con el ferry desde Rainbow Beach y, nada más llegar, sentimos que estábamos en un lugar totalmente distinto. En Fraser no hay carreteras como tal, sino caminos de arena entre bosques densos y playas que sirven de autopista.

Durante el día visitamos varios de los puntos más emblemáticos de la isla:

  • Lake McKenzie, una laguna de agua dulce de color turquesa con arena blanca como la harina. Es uno de los lugares más bonitos en los que nos hemos bañado nunca.
  • La rainforest de Pile Valley, donde caminamos entre árboles altísimos creciendo sobre arena, algo que solo ocurre aquí.
  • Eli Creek, un arroyo de agua cristalina por el que puedes dejarte llevar flotando entre vegetación frondosa.
  • Los restos del SS Maheno, un barco encallado desde 1935, que ahora forma parte del paisaje como si llevara allí siglos.
  • Y por supuesto, recorrimos kilómetros y kilómetros de 75 Mile Beach, donde el mar rompe fuerte justo al lado del coche.

Todo el tour fue guiado, súper cómodo y bien organizado. Nos explicaron la historia del lugar, la cultura aborigen y la impresionante biodiversidad que tiene esta isla. Incluso nos dieron comida y bebida durante el día. Puedes reservar el tour aquí

Terminamos agotados pero felices, regresamos al ferry por la tarde y dormimos en el mismo camping de Rainbow Beach que la noche anterior.

Día 10 – Noosa

Llegamos a Noosa, uno de los destinos vacacionales favoritos de los australianos, y entendimos por qué: tiene una mezcla perfecta de naturaleza salvaje y ambiente relajado, pero con un puntito elegante.

Comenzamos el día con una caminata por el Coastal Walk del Noosa National Park, un sendero que bordea acantilados y calas escondidas. Íbamos atentos entre las ramas, buscando algún koala en libertad, pero no tuvimos suerte esta vez. Aun así, el paseo es precioso, con tramos entre árboles y otros con vistas espectaculares al mar. Desde ahí se veía mucha gente haciendo surf.

Después subimos al Laguna Lookout, un mirador desde el que se ve todo Noosa y su peculiar forma, con islas, canales y vegetación por todas partes.

Al mediodía, hicimos una ruta en coche por los canales, como una Venecia tropical con mansiones modernas y lanchas aparcadas en cada casa. Es muy curioso ver cómo vive la gente aquí: todo súper limpio, ordenado y tranquilo.

Terminamos el día en Noosa Spit, una playa donde se junta el mar con el río, perfecta para relajarse, bañarse o simplemente ver la vida pasar. Estuvimos bastante tiempo allí, disfrutando del sol y el agua templada.

Día 11 – Brisbane express

Último día de la ruta. De Noosa a Brisbane en unas dos horas. Dejamos la caravana sobre las 11:00 y aprovechamos lo que nos quedaba de día para ver Brisbane a pie.

Paseamos por los South Bank Parklands, con la playa artificial, las letras gigantes de la ciudad y vistas increíbles del skyline. También cruzamos al CBD y nos perdimos entre edificios antiguos, iglesias y plazas con historia como ANZAC Square

Caminamos por el jardín botánico y disfrutamos de un día relajado por la zona.

Nuestro vuelo fue nocturno de salida hasta Taiwán.

 

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