Qué ver en 4 días en Taipéi

Taipéi, capital de Taiwán, es una ciudad que sorprende con cada paso. Aúna rascacielos y templos, montañas verdes y mercados nocturnos, tecnología punta y supersticiones milenarias. En este post te cuento todo lo que vimos y experimentamos en 4 días completos en Taipéi, con rutas, anécdotas y algunos lugares tan surrealistas como encantadores.


Cómo llegar del aeropuerto al centro de Taipéi

Nada más aterrizar en el Aeropuerto Internacional de Taoyuan, lo más práctico es subirte al Taoyuan Airport MRT, la línea morada que conecta el aeropuerto con el centro de Taipéi. Los trenes salen cada 15 minutos y en unos 33 minutos te dejan en la Taipei Main Station, corazón del transporte de la ciudad.

Al llegar, lo mejor es hacerte con una EasyCard, una tarjeta de transporte recargable que sirve para moverte en metro, autobús, tren e incluso para pagar en tiendas de conveniencia como 7-Eleven o FamilyMart. Se compra en cualquier estación o konbini por 100 NTD (unos 3 €), y se puede devolver al final del viaje para recuperar el depósito. Súper útil.


Día 1 – Historia viva y espiritualidad en el corazón de Taipéi

Empezamos nuestra ruta por uno de los símbolos más imponentes de la ciudad: el Salón Conmemorativo Chiang Kai-shek. Su enorme plaza blanca y azul, flanqueada por el National Theater y el National Concert Hall, nos recibió con una atmósfera solemne y majestuosa. Nos quedamos un rato observando el famoso cambio de guardia y paseando entre jardines impecables.

Desde allí fuimos caminando hasta el Parque Conmemorativo Paz 2-28, un pulmón verde que además tiene una carga histórica muy profunda. Este parque conmemora la brutal represión de 1947, cuando miles de civiles fueron asesinados tras un levantamiento popular. Tranquilo, sobrio y lleno de significado.

Ya por la tarde, nos adentramos en uno de los lugares más espirituales de la ciudad: el Templo Longshan, mezcla de budismo, taoísmo y confucianismo. Su arquitectura es un espectáculo visual, y ver a los fieles haciendo ofrendas, rezando o tirando los bloques adivinatorios te conecta con la parte más viva de la cultura taiwanesa.

Terminamos el día explorando el barrio de Ximending, una explosión de luces, tiendas, música y moda. Es el sitio perfecto para pasear sin rumbo y probar un primer bubble tea, picar algo y empezar a empaparte del ritmo callejero de Taipéi.


Día 2 – Rascacielos, historia y un atardecer inolvidable

El día comenzó fuerte con la subida al mítico Taipei 101, que durante años fue el edificio más alto del mundo. Desde su observatorio en el piso 89, la ciudad se ve diminuta, ordenada y cubierta por un cielo inmenso. También visitamos su gigantesco péndulo dorado, diseñado para absorber los movimientos sísmicos del edificio. Curioso y muy fotogénico.

Después, nos acercamos al cercano Museo de Historia Militar, una parada que nos sorprendió. Con tanques, aviones, uniformes y mapas de guerra, ofrece un recorrido muy claro por la historia de la isla desde su época japonesa hasta la actualidad.

Tras comer algo local, nos fuimos a Dihua Street, una de las calles más antiguas y con más encanto de Taipéi. Aquí las tiendas tradicionales conviven con cafeterías modernas y templos escondidos. Uno de ellos es el Xiahai Chenghuang Temple, pequeño pero muy popular, sobre todo entre quienes buscan buena suerte en el amor o en los negocios.

Para rematar el día, subimos los escalones de la Elephant Mountain, un sendero empinado pero corto que nos regaló una de las mejores vistas del viaje: la ciudad al atardecer, con la Taipei 101 brillando como una aguja futurista en el horizonte. Absolutamente mágico.


Día 3 – Excursión a Jiufen y noche callejera en Shilin

El tercer día madrugamos para salir de la ciudad y adentrarnos en uno de los pueblos más mágicos de Taiwán: Jiufen. Para llegar, tomamos el metro hasta Zhongxiao Fuxing y desde allí un autobús directo hacia Jinguashi que para justo en Jiufen. En total, algo más de una hora de trayecto, ideal para descansar un poco y disfrutar del paisaje.

Nada más llegar, es imposible no enamorarse de su atmósfera. Las callejuelas de Jiufen Old Street, llenas de farolillos rojos, tiendas de dulces, casas de té y puestitos de comida, parecen sacadas de una película de Studio Ghibli. De hecho, se dice que “El viaje de Chihiro” se inspiró aquí (aunque Miyazaki nunca lo ha confirmado del todo).

Probamos todo tipo de snacks curiosos: pastel de piña, bolas de taro, dorayakis rellenos de helado, gyozas y calamares fritos. Cada esquina tenía algo que ofrecernos: un mirador espectacular, una tienda de Totoro, un callejón estrecho con luces tenues, o escaleras que bajaban hacia templos escondidos.

 

Después de un día de cuento, regresamos a Taipéi para terminar la jornada en el Shilin Night Market, el mercado nocturno más grande y conocido de la ciudad. Aquí nos dimos otro festín callejero: tofu apestoso (sí, otra vez), pollo crujiente, brochetas, bubble tea… y mucha vida nocturna. Imposible aburrirse.


Día 4 – Termas, comida excéntrica y compras de despedida

Nuestro último día lo comenzamos con calma, dirigiéndonos hacia el norte de la ciudad para visitar el barrio de Beitou, famoso por sus aguas termales. Desde el centro, solo hay que tomar la línea roja del MRT hasta Xinbeitou. Al llegar, visitamos el Museo de Aguas Termales —construido en época japonesa— y luego nos relajamos en uno de los baños públicos de la zona. Una experiencia muy auténtica y perfecta para descansar tras tantas caminatas.

De vuelta al centro, hicimos una parada para vivir una experiencia gastronómica… peculiar. Almorzamos en el conocido Modern Toilet Restaurant, también llamado “el restaurante del váter”. Sí, todo está decorado como un baño: los platos llegan en pequeñas bañeras, las bebidas en mini urinarios y los asientos son retretes reales (¡con tapa, por suerte!). Puede sonar loco, pero la comida estaba rica y fue una forma divertidísima de cerrar el viaje.

Antes de irnos al aeropuerto, aprovechamos para hacer las últimas compras en la zona de Bolipao y en el barrio de Ximen, donde encontramos cosmética asiática, gadgets y dulces locales a buen precio. Entre bolsas y risas, nos despedimos de Taipéi con la sensación de haber exprimido la ciudad al máximo.


🎒 Conclusión

Taipéi es una ciudad que lo tiene todo: historia intensa, cultura viva, comida deliciosa, naturaleza cercana y hasta restaurantes donde comer en un váter. En 4 días, puedes explorar su alma espiritual, su lado moderno y su sabor callejero sin perder ni un segundo.

Nos fuimos con el corazón contento, la mochila llena de recuerdos y el paladar feliz. Volveremos. Porque Taipéi engancha.

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