Nueva Zelanda en caravana en 3 semanas

Viajar en familia siempre es una aventura… pero hacerlo por Nueva Zelanda en caravana, durante tres semanas y con un niño de 3 años, fue simplemente inolvidable. Este país es un paraíso natural, y recorrerlo sobre ruedas nos permitió vivirlo a nuestro ritmo, despertando cada día en un lugar nuevo.

En este blog te contamos nuestra ruta completa, comenzando por la Isla Norte y terminando en la Isla Sur, con paradas en playas salvajes, bosques frondosos, montañas nevadas y rincones que parecen sacados de otro planeta.

Aquí te dejamos el relato día a día de nuestra experiencia, por si estás pensando en hacer algo parecido… o simplemente quieres viajar con nosotros desde la pantalla.

Día 1: Llegada a Auckland, recogida de la caravana y primeros kilómetros

Aterrizamos en Auckland sobre las 11 de la mañana, bastante cansados tras un viaje larguísimo: un vuelo de 7 horas desde Barcelona a Dubái, seguido de 16 horas y 45 minutos desde Dubái a Auckland. Logan se portó como un campeón, pero nosotros llegamos con el cuerpo hecho polvo y con el jet lag pegado al cuerpo.

Después del exhaustivo control de aduanas (muy estrictos en Nueva Zelanda con alimentos y productos naturales), recogimos nuestra caravana, que sería nuestro hogar rodante durante las próximas tres semanas.

Antes de ponernos en marcha, hicimos una parada para abastecernos en PAK’nSAVE, el supermercado de color amarillo que suele ser el más barato del país, ideal para llenar la despensa sin dejarse medio presupuesto. Tiene buena variedad, precios bajos y todo lo necesario para una familia viajando en carretera.

También aprovechamos para comprar algo de ropa de abrigo, ya que el clima nos recibió más fresco de lo esperado. Nuestra recomendación es The Warehouse, una tienda económica tipo “todo en uno” donde se puede encontrar desde chaquetas y sudaderas hasta botas, utensilios de camping y cosas para niños a muy buen precio.

Con las compras hechas y ya un poco más preparados, condujimos unas 2 horas hasta las afueras de Thames, donde dormimos nuestra primera noche en la caravana. Logan se durmió antes de cenar, y nosotros apenas aguantamos un poco más… estábamos agotados, pero felices: ¡el viaje por Nueva Zelanda había comenzado!


Día 2: Península de Coromandel – Selva, playas y lluvia inesperada

Nos despertamos con muchas ganas de empezar a descubrir la Península de Coromandel, un lugar tranquilo y con aire alternativo que prometía vistas alucinantes, rutas entre bosques y playas muy especiales.

SH25: de Thames a Coromandel

La carretera SH25 bordea la costa y nos regaló paisajes increíbles desde el primer momento. Hicimos una parada en el Manaia Road Saddle Lookout, un mirador desde donde se contempla la bahía y el denso verde de la vegetación. Un lugar perfecto para tomar aire y empezar a conectar con la naturaleza neozelandesa.

La 309 Road y las Waiau Falls

En lugar de seguir por la ruta principal, tomamos la 309 Road, una pista de tierra de unos 21 km que atraviesa el interior de la península. Es un camino estrecho, rural y muy verde. Paramos en las Waiau Falls, una pequeña cascada donde Logan pudo jugar un rato y nosotros descansar de tanto coche. Fue un tramo muy bonito y algo más salvaje.

Cathedral Cove

Llegamos al aparcamiento oficial de Cathedral Cove y desde allí tomamos una pequeña guagua (7 NZD ida y vuelta por adulto; niños gratis) hasta el comienzo del sendero. Empezamos la caminata los tres, pero a mitad de camino comenzó a llover bastante fuerte. Raque y Logan decidieron dar la vuelta, y yo (David) seguí solo hasta la playa.

A pesar del mal tiempo, llegar a Cathedral Cove fue un momento especial: el arco natural en la roca, el sonido del mar golpeando la costa y la sensación de estar en un lugar único… todo valió la pena.

Hot Water Beach

Al final de la tarde nos acercamos a la Hot Water Beach, famosa por permitir cavar en la arena durante la marea baja y crear tu propio jacuzzi termal. Llegamos sobre las 6 de la tarde, pero caía una lluvia muy fuerte, y no tenía sentido quedarse. A la mañana siguiente, la marea baja era demasiado temprano 4 am y no podíamos esperar al a siguiente por ruta por lo que decidimos seguir el viaje y perdernos este lugar.

Día 3: De Hot Water Beach a Rotorua

Después de disfrutar a tope de Hot Water Beach y esas pozas calentitas que te hacen sentir como en un spa natural, arrancamos rumbo a Hobbiton con la ilusión de conseguir entradas para ese mismo día. Pero, spoiler: no hubo suerte. Al parecer, los hobbits son más populares de lo que pensábamos y las entradas estaban agotadas.

Teníamos entradas para Hobbiton para una semana después, pero como tuvimos que adelantar nuestro viaje, no las habíamos comprado con antelación, así que no quedaba otra que improvisar.

Seguimos viaje hacia Rotorua y nos metimos en el Redwood Forest Park, donde caminamos por pasarelas de madera elevadas que atraviesan el bosque entre esos árboles gigantescos. Es un lugar que te hace sentir pequeño y conectado con la naturaleza, perfecto para pasear y disfrutar de la calma.

Día 4: Wai-O-Tapu y por fin Hobbiton

Este día fue un poquito más movido. Por la mañana nos fuimos a Wai-O-Tapu, que es una zona geotérmica con colores y burbujas que parecen sacados de otro planeta. Los géiseres, las piscinas de barro burbujeante y esos tonos verdes, amarillos y naranjas hacen que caminar por allí sea como estar en una película de ciencia ficción.

Lo mejor vino después: ¡por fin conseguimos entradas para Hobbiton! Resulta que, gracias a unas cancelaciones de última hora, pillamos las entradas por la web (te dejamos el link por si quieres intentarlo tú también). Fue un golpe de suerte que nos permitió cumplir uno de los planes estrella del viaje.

Hobbiton es el set de filmación de “El Señor de los Anillos” y “El Hobbit”, un lugar mágico donde puedes recorrer la Comarca y ver de cerca las casitas de los hobbits, los molinos y hasta el famoso Green Dragon, el pub donde terminan todas las historias. La visita es súper guiada y está llena de detalles que hacen que te sientas dentro de las películas.

 

En cuanto al alojamiento, seguimos la filosofía “por libre”, quedándonos en sitios gratuitos o muy económicos, aprovechando para conectar más con la naturaleza y gastar lo justo.

Día 5: Huka Falls, aguas termales en Taupo

Este día empezó con mucha energía. Dormimos con la caravana a unos 2 km de las Huka Falls, en un lugar tranquilo con vistas al río. No veíamos las cascadas directamente, pero el entorno era espectacular, ideal para arrancar el día con buen pie.

Las Huka Falls son una pasada: el agua baja con una fuerza increíble y el color turquesa parece sacado de un filtro de Instagram. Es una parada rápida pero totalmente recomendable.

 

Después fuimos al Crater of the Moon, una zona geotérmica donde todo humea, burbujea y parece que el suelo respira. Hay pasarelas de madera que te llevan entre vapores, pozas de barro caliente y ese olor a azufre que no se te olvida fácil. 

 

Desde ahí seguimos hacia Taupo, donde hicimos una parada obligada en las Otumuheke Stream Hot Pools, unas aguas termales naturales y gratuitas dentro del Spa Thermal Park. Son pequeñas piscinas de agua caliente que desembocan en el río Waikato. Nos vino genial para relajarnos un rato y aprovechar que el lugar es totalmente gratis.

 

Después, como buenos curiosos, fuimos al famoso McDonald’s del avión, donde podés comerte un combo dentro de un avión antiguo. Y antes de salir de la ciudad, dimos una vuelta por el centro para ver algunos de los murales callejeros, que le dan mucho color y vida a Taupo.

 

Terminamos el día manejando hasta las afueras del Parque Nacional Tongariro, donde pasamos la noche en un camping con la caravana. Antes de que oscureciera, hicimos una caminata corta de una hora que salía desde el mismo camping. Haciendo este viaje con Logan no pudimos hacer la gran caminata de este parque nacional , pero no queríamos irnos sin aunque sea recorrer algunos de sus senderos.

Día 6: De la isla Norte a la isla Sur

Arrancamos el día conduciendo hasta Wellington, listos para cruzar el Cook Strait en ferry rumbo a la isla Sur. El trayecto duró unas 3,5 horas.

Optamos por Bluebridge, una de las compañías de ferry que permiten cruzar con caravana. Aquí tienen las compañías que hacen este recorrido.

  • Interislander: tarifa para campervan (hasta 7 m) entre NZ$245–300 según temporada
  • Bluebridge: precios similares, entre NZ$215–325 para campervan

Hicimos check‑in al menos una hora antes y pasamos todo el tiempo de viaje en una habitación de juegos para niños donde Logan disfrutó mucho y estuvimos prácticamente solos.

Al desembarcar en Picton, comenzamos una etapa de ruta por carretera que nos llevó unas dos horas, cruzando viñedos y paisajes preciosos. Terminamos durmiendo en ruta, en un sitio tranquilo entre viñedos, con la caravana aparcada y disfrutando del lugar.

Día 7: Faro, focas, Pancake Rocks y ruta costera

Salimos temprano rumbo a la costa oeste, con la primera parada en el Cape Foulwind, donde hay un faro muy pintoresco en lo alto del acantilado. Las vistas son espectaculares, con el mar bien salvaje golpeando las rocas y un viento constante que no perdona (el nombre no es casualidad).

 

Desde el faro hicimos el sendero costero que lleva hasta el mirador de la colonia de focas. Es una caminata tranquila, con muy buenas vistas al mar, y si estás atento podés ver a las focas descansando sobre las rocas o moviéndose por la costa.

 

Aprovechamos ese momento para almorzar con vistas al mar, y justo al lado del estacionamiento había un kiosco de helados, así que cerramos la comida con algo dulce (porque nos lo merecíamos, obvio).

Después seguimos por la carretera de la costa, que es una de las más lindas del viaje. Entre el mar, los acantilados y la vegetación, cada curva parecía una postal.

Más adelante llegamos a las Pancake Rocks, en Punakaiki, unas formaciones rocosas que parecen torres de panqueques apilados. Hay un circuito con pasarelas entre los acantilados, y si justo hay marea alta, podés ver cómo el mar entra por los «blowholes» y el agua sale disparada como un géiser. Muy entretenido.

 

Terminamos el día manejando un rato más hasta llegar a Greymouth, una de las ciudades más grandes de esa zona, donde pasamos la noche con la caravana. Parada ideal para reabastecerse, ducharse tranquilo y descansar antes de seguir ruta al día siguiente.

Día 8: Hokitika Gorge y caminatas a dos glaciares

Este día empezó fuerte con una de las paradas que más nos gustó de todo el viaje: la Hokitika Gorge. Un lugar que parece sacado de una postal. El color del agua es de un turquesa intenso que parece irreal, y el entorno lleno de vegetación lo hace todavía más mágico. Cruzas un puente colgante y hay varios miradores para disfrutarlo desde distintos ángulos. Fue, sin duda, uno de los lugares más bonitos de todo el viaje.

 

Después seguimos hacia el sur y entramos en la zona de glaciares. Primero fuimos al Franz Josef Glacier, donde hicimos la caminata hasta el mirador principal. El camino es fácil y te lleva por un valle rodeado de montañas hasta un punto desde donde se ve el glaciar bastante bien. Aunque cada año retrocede más, sigue siendo impresionante.

Más tarde visitamos el Fox Glacier e hicimos también la caminata. El sendero está muy bien marcado y rodeado de un paisaje espectacular, pero justo ese día se nos nubló bastante y casi no pudimos ver el glaciar. Una pena, pero igual valió la pena la caminata.

Terminamos el día en un camping cerca del Fox Glacier, rodeados de montañas y con ese aire fresco de los glaciares que te obliga a sacar la camperita. Día largo, pero lleno de paisajes inolvidables.

Día 9: Lago Matheson, cascadas y llegada a Wanaka

Este día fue toda naturaleza. Primero fuimos al Lake Matheson, ese lago famoso por sus reflejos del Monte Cook y los Alpes del Sur. Hicimos la caminata circular de unos 4,4 km entre bosques y puntos panorámicos, y si tienes suerte (como nosotros), puedes ver el reflejo del glaciar en el agua con una claridad increíble.

 

Después comenzamos la ruta hacia Wanaka, pero decidimos hacer paradas para estirar las piernas y disfrutar del paisaje. Nos detuvimos en varias cascadas que están a lo largo de la carretera SH‑6, entre Franz Josef y Wanaka:

  • Thunder Creek Falls: un chute de agua de unos 28 m que cae entre bosque nativo, con pasarela y plataforma de observación (solo 5 min de caminata)
  • Fantail Falls: de unos 23 m, llamada así por su forma de abanico, es accesible con un paseo corto desde el estacionamiento
  • Roaring Billy Falls: una cascada de 30 m en medio de un bosque impresionante y accesible tras un caminito de unos 40 minutos ida y vuelta

 

Aunque el día andaba algo nublado, cada parada fue un acierto: las cascadas eran imponentes y la vegetación que las rodea le da un aire casi místico.

Al final del día, llegamos a Wanaka, donde encontramos un camping tranquilo para pasar la noche y descansar antes de seguir explorando la región.

Día 10: Lagos, el famoso árbol y ruta hacia Glenorchy

Empezamos el día visitando el Lago Wanaka, un sitio que impresiona por lo tranquilo y bonito que es. Desde allí nos acercamos al Lago Hawea, que está muy cerca y también ofrece paisajes increíbles. Paramos en el mirador de Roys Peak, desde donde se pueden ver los dos lagos juntos y el paisaje montañoso que los rodea. Sin duda, un lugar que merece mucho la pena.

 

Después volvimos a Wanaka para ver el famoso Árbol de Wanaka, ese árbol solitario que crece en el agua y se ha hecho muy popular (sobre todo en Instagram). Comimos en la caravana mientras disfrutábamos del entorno y aprovechamos para dar un paseo por el parque cercano para que Logan jugara un poco.

 

El día estaba tranquilo hasta que empezó a llover, así que nos pusimos en marcha hacia Glenorchy. Por el camino hicimos una parada rápida en Cardrona, un pequeño pueblo con mucho encanto, conocido por su antigua estación de esquí y su historia minera. Además, el hotel Cardrona, uno de los más antiguos de Nueva Zelanda, le da un aire auténtico y acogedor. Fue un buen lugar para estirar las piernas y respirar un poco de esa atmósfera de montaña.

 

Llegamos a Glenorchy con lluvia, pero con ganas de seguir descubriendo todo lo que nos queda por delante.

Día 11: Glenorchy, Queenstown y un día completo de ciudad

Empezamos el día en Glenorchy, un pueblecito pequeño pero con un encanto enorme. Está rodeado de paisajes espectaculares, al final del lago Wakatipu, y es punto de partida para un montón de rutas de trekking y aventuras en la naturaleza. Uno de los iconos de Glenorchy es su famoso granero rojo, que aparece en un montón de fotos y películas, y que no dudamos en fotografiar. Ese granero es un símbolo de la zona y un fondo perfecto para cualquier postal.

 

Después pusimos rumbo a Queenstown, la ciudad más grande y conocida de la región, famosa por ser la capital de los deportes de aventura y un lugar con mucha vida. Dejamos la caravana en un camping céntrico para poder movernos cómodos.

Una de las paradas obligatorias fue el Skyline Queenstown, el telesférico que sube a la cima de la colina Bob’s Peak y ofrece unas vistas panorámicas increíbles de la ciudad y el lago Wakatipu. Allí también probamos la pista de coches de choque, una actividad divertida que no esperábamos encontrar.

 

Para comer, fuimos a Fergburger, la hamburguesería más famosa de Queenstown y una leyenda local. Abierta desde 2001, Fergburger se ha convertido en una visita imprescindible para viajeros y locales, con colas largas pero burgers que realmente valen la pena.

 

Después nos dimos un paseo por el centro, recorriendo la calle principal llena de tiendas, cafés y ambiente. Terminamos el día paseando junto al lago, disfrutando de la calma y las vistas mientras caía la tarde.

Día 12: Milford Sound, crucero y ruta a Te Anau

Este día lo teníamos marcado desde antes: hacer el famoso crucero por Milford Sound, que teníamos reservado para las 2 de la tarde. El camino hasta Milford es todo un espectáculo por sí mismo: una carretera que atraviesa montañas, ríos, cascadas y bosques densos. Cada curva te regala un paisaje nuevo y la emoción va subiendo a medida que te acercas al fiordo.

 

El crucero en sí es impresionante. Navegar por Milford Sound, rodeado de paredes de roca que se levantan casi verticales desde el agua, con cascadas que caen desde lo alto y, si tienes suerte, algún delfín o sello acompañando la travesía, es una experiencia única. Nosotros quedamos maravillados, y además el barco te lleva a zonas donde puedes sentir la naturaleza en estado puro.

Si te interesa reservar este tour, aquí te dejo un enlace oficial para que puedas hacerlo con antelación: Reserva crucero Milford Sound.

Al terminar el crucero, pusimos rumbo a Te Anau, el pueblo más grande cerca de Milford Sound, donde dormimos esa noche. Está a unas dos horas conduciendo, así que aprovechamos para descansar y prepararnos para seguir la aventura al día siguiente.

Día 13: Moeraki Beach, Dunedin y la fauna de Oamaru

Arrancamos el día en Moeraki Beach, famosa por sus enormes piedras redondas, las “Moeraki Boulders”. Es un sitio curioso y súper fotogénico, ideal para dar un paseo tranquilo y disfrutar de la playa con esas formaciones tan únicas.

 

Después nos fuimos a Dunedin, una ciudad con mucha historia y un ambiente universitario que le da vida. Paseamos por la famosa Baldwin Street, conocida por ser la calle más empinada del mundo. Subirla (o bajarla) es toda una experiencia, y las vistas desde arriba merecen la pena.

 

Para terminar, pusimos rumbo a Oamaru, un pueblo cercano donde se pueden ver focas y, si tienes suerte, pingüinos azules al atardecer. Es un sitio perfecto para acercarte a la fauna local y disfrutar de un rato en contacto con la naturaleza.

En esta ciudad dormimos en un área gratuita.

Día 14: Lagos Pukaki y Tekapo, iglesia, observatorio y naturaleza

El día lo dedicamos a visitar dos de los lagos más famosos de Nueva Zelanda: Pukaki y Tekapo. El primero nos dejó sin palabras por su color turquesa intenso y las vistas al imponente Monte Cook que se reflejaba en sus aguas.

 

En Tekapo, paseamos por el pueblo, donde destaca la iglesia del Buen Pastor, una construcción pequeña pero muy fotogénica que está en primera línea del lago. También visitamos el observatorio que hay en la zona, ideal para los amantes de las estrellas (nosotros nos quedamos con ganas de volver de noche para verlo mejor).

 

Además, pasamos por la Tekapo Salmon Farm, un lugar donde se puede comer salmón fresco directamente de la granja. Es un sitio pequeño pero muy auténtico, perfecto para probar productos locales y darle un toque especial al día.

Para rematar, hicimos una caminata fácil llamada Mount John Summit Track con vistas preciosas al lago Tekapo, un plan perfecto para disfrutar del aire libre.

Esa noche dormimos junto al lago, con vistas directas al Monte Cook, en un lugar gratuito que encontramos y que fue un regalo para descansar rodeados de naturaleza.

Día 15: Hooker Valley Track, trekking en el Monte Cook y noche con vistas

Hoy tocaba uno de los platos fuertes del viaje: el famoso trekking del Hooker Valley Track en el Parque Nacional Aoraki/Mount Cook. Justo al inicio del sendero está el White Horse Hill Campground, donde dejamos la caravana aparcada para que estuviera segura mientras caminábamos. Además, pasaríamos la noche allí, con unas vistas increíbles al Monte Cook. El camping cuesta unos 15 NZD por noche.

 

Empezamos la caminata a las 10 de la mañana, pero al llegar al puente que forma parte del recorrido nos encontramos con que estaba cerrado por mantenimiento hasta las 12, así que aprovechamos para esperar tranquilamente al lado del puente.

Cuando abrieron, hicimos el sendero de unos 10 km ida y vuelta, recorriéndolo con calma y disfrutando de cada rincón y del silencio del paisaje. Sin duda, fue uno de los momentos más especiales de todo el viaje.

 

Al terminar, volvimos al camping y dormimos allí, con el Monte Cook justo frente a nosotros. Sin duda, el lugar más bonito donde pasamos la noche durante toda la ruta.

Día 16: Tasman Glacier View Track, Kea Point Track y ruta hacia Christchurch

Empezamos el día con el Tasman Glacier View Track, un trekking que sale justo desde el White Horse Hill Campground. Es una ruta corta y accesible que ofrece unas vistas impresionantes del glaciar Tasman y sus alrededores. El día estaba nublado y lluvioso por lo que no pudimos disfrutar mucho del paisaje.

Después hicimos el Kea Point Track, una caminata que nos llevó hasta un mirador con vistas espectaculares al glaciar Mueller y las montañas que lo rodean.

 

De vuelta hacia Christchurch, paramos en una tienda llamada High Country Garage, que tiene una colección de coches antiguos y un ambiente vintage que recuerda a esos clásicos de la Ruta 66. Un lugar curioso y diferente para estirar las piernas y tomar algo.

Finalmente, decidimos quedarnos a dormir en un lugar tranquilo a las afueras de la ciudad, para descansar y preparar el siguiente tramo del viaje.

Día 17: Últimas horas en Christchurch

El último día lo dedicamos a pasear por Christchurch hasta las 4 de la tarde, cuando entregamos la caravana. Por la mañana fuimos al Christchurch Farmers’ Market, un mercado de comidas muy popular donde probamos cosas ricas y disfrutamos del ambiente local.

Después dimos una vuelta por New Regent Street, una calle famosa por sus tiendas con mucho encanto y edificios coloridos, ideal para compras y para tomar algo tranquilo.

Tras entregar la camper, nos alojamos en un hotel a apenas 1 km del aeropuerto, donde aprovechamos para poner lavadoras y organizar las maletas, ya que al día siguiente teníamos vuelo hacia Cairns, en Australia

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2 Comments
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Kitti
Kitti
25, enero 2026 15:50

Hola familia! Gracias por tanta información! Quería saber en que mes hiceron el viaje, y si fue en invierno, no hubo mucho frío como para dormir en el camper? Nosotros vamos en mayo! Gracias y saludos desde GC 🙂

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