Ruta de 10 días por Sudáfrica y Eswatini con niños

Llevaba tiempo soñando con hacer un gran viaje con Logan, uno de esos que no se olvidan. Y Sudáfrica, con su mezcla de naturaleza salvaje, paisajes infinitos y ciudades llenas de vida, nos ofreció justo eso. A eso le sumamos una parada en el pequeño pero sorprendente país de Eswatini y el resultado fue una aventura de 10 días que queremos repetir algún día.

Aquí te cuento cómo fue nuestra ruta, día a día, con recomendaciones para que puedas hacerla por tu cuenta, sin necesidad de guías ni tours organizados.


Día 1 – Llegamos a Johannesburgo y empieza la aventura

Aterrizamos en Johannesburgo sobre las 10 de la mañana. Alquilamos un coche y empezamos la ruta por carretera hacia la entrada sur del Parque Kruger, unas 5 horitas de viaje.

Paramos a repostar en una gasolinera/rest stop donde, a lo lejos, se veían rinocerontes moviéndose tranquilos por la sabana. Eso nos puso las pilas para el resto del viaje. La gasolinera se llama ALZU PETROPORT.

Esa noche dormimos en el Nkomazi Kruger Lodge, un hotel muy cómodo y rodeado de naturaleza, ideal para empezar el safari con calma al día siguiente.


Día 2 – Primer día de safari por libre en el Kruger

Nos levantamos temprano, cargamos el coche con snacks y agua, y entramos al Kruger por Malelane Gate, una de las entradas principales del sur. Lo más emocionante de hacer el safari por libre es que vas a tu ritmo, sin horarios ni presión, parando donde quieres y siguiendo tu intuición (o los consejos de otros viajeros).

Ese día vimos elefantes, jirafas, ñus, impalas, cebras… y, lo más impresionante: un grupo de leones echados bajo unos arbustos. Logan estaba con los prismáticos pegados todo el tiempo, buscando movimiento entre los matorrales.

Paramos a comer en el campamento Skukuza, que es como una mini ciudad dentro del parque: tiene restaurante, baños, gasolinera, tienda y zonas de picnic.

Volvimos al lodge al atardecer con la sensación de haber vivido un día increíble.


Día 3 – Rinocerontes de cerca y noche en SleepOver Kruger 🦏🌅

Volvimos a entrar al parque a primera hora, esta vez explorando la zona sureste. Y tuvimos la suerte de ver dos rinocerontes muy cerca de nosotros. Fue una mezcla de respeto, nervios y emoción.

Seguimos la ruta hacia el este, con muchas paradas en miradores y puntos de observación. Comimos en Lower Sabie, con vistas al río, y luego salimos por Crocodile Bridge Gate, donde teníamos alojamiento justo al lado: SleepOver Kruger.

Este sitio es muy práctico si quieres estar cerca del parque pero sin complicaciones. Limpio, cómodo y con todo lo necesario para una noche de descanso.


Día 4 – Último día de safari

Nuestro último día en el Kruger fue más relajado. Íbamos disfrutando del paisaje sin expectativas, pensando que ya habíamos tenido muchísima suerte. Pero justo cuando estábamos saliendo del parque, y ya sin esperanzas pudimos ver un grupo de guepardos a lo lejos. Nos quedamos en silencio absoluto, con los ojos como platos. 

Dormimos esa noche en Athule Marloth, dentro de Marloth Park, una zona donde los animales se pasean libremente entre los alojamientos. Desde el jardín vimos kudus, cebras y facóqueros caminando entre los arbustos. Dormir escuchando los sonidos de la sabana fue otra experiencia inolvidable.


Día 5 – Hlane National Park, Eswatini

Salimos de Sudáfrica y cruzamos a Eswatini por la frontera de Jeppes Reef, un trámite fácil y rápido. Condujimos hasta el Hlane Royal National Park, un parque menos conocido pero muy auténtico.

Hicimos un primer safari por libre, y por la tarde, y Raque se apuntó un safari guiado en camión abierto al atardecer. Logan y yo pasamos la tarde frente a una charca donde los rinocerontes venían a beber agua. Una de las mejores tarde que recuerdo en nuestros viajes.


Día 6 – Eswatini y vuelo a Ciudad del Cabo

Me desperté a las 5 de la mañana para hacer un safari guiado, esta vez con las primeras luces del día. Ver cómo se despierta la sabana es algo que impresiona, especialmente en un lugar tan tranquilo como Hlane.

Desayunamos, descansamos un poco y luego pusimos rumbo de nuevo a Nelspruit, donde tomamos un vuelo directo a Ciudad del Cabo. Aterrizamos por la tarde noche, cogimos el coche , compramos algo de comer y fuimos directo al alojamiento.


Día 7 – Ballenas y pingüinos: Betty’s Bay y Hermanus

Alquilamos coche y fuimos por la famosa ruta costera. Nuestra primera parada fue Betty’s Bay, donde hay una colonia de pingüinos africanos entre rocas y vegetación. Logan se moría de risa con su forma de andar, y allí continuó su colección de peluches del viaje con un pingüino.

Después llegamos a Hermanus, uno de los mejores lugares del mundo para ver ballenas jorobadas.. Y sí, las vimos: varias, saltando a lo lejos, moviendo sus colas. Fue un espectáculo natural impresionante. Después de no poder verlas en Islandia, por fin lo conseguimos.

Caminamos por los senderos costeros y comimos en un restaurante junto al muelle. Un día tranquilo pero lleno de momentos bonitos. Regresamos a Ciudad del Cabo y paseamos por Victoria .

El tour que hicimos lo puedes reservar aquí.


Día 8 – Península del Cabo

Pasamos la mañana en Camps Bay, una playa espectacular con los 12 Apóstoles como telón de fondo. Agua fría, pero el paisaje lo compensa todo.

Después seguimos por la famosa carretera costera rumbo a Boulders Beach, con varias paradas en playas del camino. En Boulders pudimos ver de cerca a los pingüinos africanos, que andaban caminando tranquilos entre la gente.

Luego fuimos al faro del Cabo de Buena Esperanza, que tiene unas vistas muy buenas desde lo alto. Terminamos el día en la playa de Muizenberg, caminando por la orilla y viendo las casitas de colores. Día largo pero lleno de lugares increíbles.


Día 9 – Table Mountain, Lion’s Head y el Waterfront

Subimos en teleférico a la Table Mountain, y desde arriba se ve todo: el mar, la ciudad, las montañas. Luego hicimos una parte del sendero hacia Lion’s Head, con vistas igual de impresionantes.

Por la tarde fuimos al Victoria & Alfred Waterfront, un lugar muy animado para pasear, comer, ver artistas callejeros y comprar algún recuerdo.


Día 10 – Bo-Kaap y el centro de Ciudad del Cabo

Nuestro último día lo dedicamos a explorar el centro de la ciudad. Empezamos en Bo-Kaap, el barrio más colorido de Ciudad del Cabo, con casas pintadas de mil colores. Después pasamos por Green Market Square, donde compramos souvenirs y artesanía.

Nos despedimos de Sudáfrica con el corazón lleno, sabiendo que este viaje había sido mucho más que turismo.


¿Vale la pena hacer esta ruta con niños?

Totalmente. Sudáfrica y Eswatini tienen buena infraestructura, son seguros para viajar por libre y ofrecen experiencias que encantan a grandes y pequeños. Logan vivió cada día como una aventura, y yo lo disfruté tanto como él, si no más.

Si tienes preguntas, estás planeando una ruta parecida o quieres consejos más concretos (presupuesto, alojamiento, rutas, etc.), déjamelo en los comentarios. ¡Feliz de ayudarte!

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Cómo moverse por Sudáfrica

Nosotros alquilamos coche en las ciudades de Johannesburgo y Ciudad del Cabo a través del buscador discovercars .

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