Filipinas no fue solo un destino, fue una experiencia sensorial completa. En solo diez días pasamos de bañarnos en playas solitarias a explorar cascadas perdidas entre arrozales, de bucear por primera vez a remar entre acantilados en una laguna escondida. Y lo mejor de todo: lo vivimos en familia, a nuestro ritmo, sin prisas. Queríamos hacer el menor número de vuelos y conexiones posibles así que elegimos solo dos islas.
Este es el relato completo de nuestra ruta, contada sin esquemas ni guías aburridas. Tal como la vivimos.
Día 1: Llegada a Cebú
Aterrizamos en Cebú ya entrada la tarde. Sabíamos que aquí solo haríamos escala hacia nuestro verdadero punto de partida: Bohol. Así que buscamos alojamiento cerca del puerto, cenamos algo sencillo y nos metimos en la cama para el día siguiente madrugar y coger un barco bien temprano.
Día 2: Ferry a Bohol y primer baño en Alona Beach
El ferry de Cebú a Tagbilaran fue tranquilo, y al llegar ya se notaba otro ritmo, otro ambiente. Nos recibió un calor pegajoso y un cielo despejado. Tras dejar las mochilas en nuestro alojamiento, fuimos directamente a la playa más cercana: Alona Beach.
El camino hasta allí fue una delicia. En el paseo nos encontramos con un pequeño bar de batidos que increíble al cual fuimos cada día que estuvimos en la isla.
La playa estaba tranquila, con algunas barcas tradicionales flotando en el agua y niños locales jugando a lanzarse desde un pequeño muelle. Fue nuestro primer contacto con el mar filipino, y ya no queríamos salir. En la zona se pueden encontrar muchos restaurantes y empresas de snorkel y actividades acuáticas.

Día 3: Balicasag Island
Nos recomendaron un barquero local que conocía bien la zona y no dudamos en hacer el recorrido con él. Nada de grupos grandes, ni paradas exprés: solo nosotros. Esto nos dio libertad a la hora de ir a zonas de la isla donde no iban los grandes tours masificados.
Visitamos Balicasag Island y algunos puntos de snorkel alrededor, donde el agua era tan transparente que podías ver los peces sin meter la cabeza. Corales, estrellas de mar gigantes, bancos de peces multicolores…
El tour fue de 8:00 a 14:00, y aunque no hubo comida incluida, volvimos felices y con la sal en la piel, listos para una ducha y una tarde de descanso en Alona Beach.
Puedes hacer el tour compartido en este enlace.

Día 4: Ruta por Bohol – Tarsiers, colinas de chocolate y cascadas
Este fue el día más movido. Contratamos a un conductor para recorrer el interior de la isla y ver sus lugares más icónicos. Eso sí: no encontramos sillas de coche para niños en ningún sitio. Parece que allí directamente no se usan, así que tuvimos que apañarnos como pudimos, con cuidado extra.
La ruta comenzó con una visita al santuario de tarsiers, esos diminutos primates de ojos gigantes que viven escondidos entre los árboles. Nos pidieron absoluto silencio, y aunque fue difícil contener la emoción, verlos tan de cerca fue un momentazo.

Después fuimos a Lobok, donde subimos a un crucero por el río que incluye almuerzo a bordo. La barca avanza lentamente entre palmeras, mientras músicos locales tocan y sirven platos filipinos. Un paréntesis muy agradable en medio de la ruta, donde comimos mientras el paisaje pasaba frente a nosotros como si fuera una película.

La carretera continuó por el famoso Man Made Forest, un túnel natural creado por cientos de árboles de caoba plantados a ambos lados. El contraste con el resto de la vegetación es impactante, y aunque solo paramos unos minutos, fue suficiente para empaparnos de su atmósfera.

Finalmente, llegamos a las Chocolate Hills, el plato fuerte del día. Desde el mirador, las colinas se extendían hasta el horizonte como un ejército de montículos idénticos. Su forma y número son tan peculiares que cuesta creer que sean naturales.
Puedes hacer el tour completo de un día en este enlace:

Día 5: Exploración de cascadas – Can-Umantad, Pahangog y más allá
Queríamos algo más fuera de ruta, y ese día lo conseguimos. Repetimos conductor y salimos a buscar cascadas menos turísticas.

Nuestra primera parada fue la imponente Can-Umantad Falls, la más alta de Bohol. La fuerza del agua y la vegetación densa alrededor nos dejaron boquiabiertos. Luego nos perdimos un poco entre caminos de tierra hasta llegar a Pahangog Falls, mucho más tranquila y con pozas naturales donde nos bañamos solos, rodeados de selva.
Durante el camino nos desviamos sin querer hacia otra cascada sin nombre claro, guiados solo por las recomendaciones de unos chicos del pueblo. Tuvimos que caminar un rato entre arrozales, pero fue mágico. Al llegar, el sonido del agua lo llenaba todo.

Día 6: Bautizo de buceo – Respirar bajo el agua por primera vez
Último día en Bohol. Lo cerramos con una experiencia inolvidable: nuestro bautizo de buceo. Nunca habíamos probado y, aunque íbamos con algo de respeto, la experiencia fue tan tranquila y tan bien guiada que terminamos disfrutando desde el primer minuto.
Sumergirse por primera vez es algo que no se olvida. Los colores, la vida marina, la sensación de ingravidez… Fue como entrar en otro mundo.
Pasamos el resto de la tarde tirados en la playa, viendo cómo caía el sol, sabiendo que al día siguiente empezaba la siguiente etapa del viaje.
Los precios aquí son muy baratos, pagamos 35 euros por el bautizo de 2 horas.

Día 7: Llegada a El Nido – Playa Corong Corong y primer atardecer épico
Volamos directo a El Nido y al llegar fuimos directos a Corong Corong Beach, una playa con mucho encanto a solo unos minutos del pueblo. Es más tranquila que la principal, con menos barullo y una vista espectacular de las islas flotando en el horizonte.

Día 8: Tour A – Kayak entre lagunas y snorkel entre corales
El primer tour fue el clásico Tour A, y entendimos enseguida por qué es el más popular. Comenzamos remando en kayak por la Big Lagoon, un lugar tan hermoso que parece un decorado. Después nadamos en la Small Lagoon, donde el agua era tan clara que nos sentíamos flotando sobre cristal.

Hicimos snorkel en Shimizu Island, paramos en Secret Lagoon, donde hay que pasar nadando por una grieta en la roca, y acabamos en 7 Commando Beach, ideal para tomar algo y relajarse.
El almuerzo, preparado en la barca y servido sobre hojas de plátano, fue un festín tropical.
Es uno de los lugares de playa más bonito que hemos visto en nuestra vida. Sin duda la navegación en Kayak por la Big Lagoon es muy top.
Puedes hacer los tour de El Nido en este enlace.

Día 9: Tour C – Cuevas, playas escondidas y mar abierto
Este fue más aventurero. El Tour C nos llevó a lugares donde había que nadar hasta entrar a pequeñas cuevas, como Hidden Beach y Secret Beach, escondidas entre muros de roca caliza.
Visitamos también Matinloc Shrine, un antiguo santuario abandonado con vistas increíbles, y varias zonas de snorkel que nos dejaron sin aliento.
Todos los tours los hicimos con Logan. Cuando había que hacer snorkel, él tenía su chaleco y uno de los dos se quedaba con él mientras el otro hacía snorkel.

Día 10: Tour B – Snake Island y despedida entre islas
Último tour. El Tour B fue perfecto para cerrar. Visitamos Snake Island, una lengua de arena que aparece y desaparece con la marea, caminando entre dos mares.
La paz de este lugar fue total. También pasamos por Cudugnon Cave, donde tuvimos que agacharnos y trepar un poco para entrar. Acabamos el día comiendo en una playa vacía, sin cobertura, sin ruido, solo el sonido del mar.

Día 11: Puerto Princesa – Tránsito y despedida
Desde El Nido tomamos una furgoneta hacia Puerto Princesa (unas 5-6 horas), donde teníamos el vuelo de regreso al día siguiente. La ciudad no tiene tanto encanto como el resto del viaje, pero fue perfecta para una última noche tranquila. Dimos una vuelta por el paseo marítimo, comimos en un pequeño restaurante local y disfrutamos de una pequeña fiesta local que había cerca del puerto, donde Logan pudo jugar y montar en bicicleta con niños filipinos.
Consejos para viajar a Filipinas con niños
Viajar en familia, especialmente con peques, tiene sus retos, pero también hace la experiencia aún más especial. Aquí van algunos consejos desde nuestra experiencia:
- Sillas infantiles: No esperes encontrar sillas de coche para niños. No existen. Lleva una portátil si te preocupa o asegúrate de viajar lento y con mucha atención.
- Snorkel y mar: Lleva flotadores, chalecos o gafas adaptadas si quieres que los niños disfruten del agua. El mar es tranquilo, pero la seguridad siempre primero.
- Tours privados: Si puedes permitírtelo, los tours en barco privados dan flexibilidad total con horarios, comidas y paradas. Ideal con niños.
- Protección solar y repelente: Imprescindible. El sol es fuerte, y en zonas húmedas hay mosquitos (aunque no tantos como esperábamos).
- Paciencia y flexibilidad: Los horarios pueden no ser exactos, los traslados largos… pero el ritmo de Filipinas es ese: pausado, amable, sin prisa.

Filipinas nos enseñó que el paraíso existe, y que recorrerlo en familia lo hace aún más especial. Volvimos con el corazón lleno y el alma más ligera. Seguramente repetiremos porque es un país inmenso y quedamos encantados de su gente.
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hola, estoy plantenado hacer algo asi con el nene (tiene 5 y ya sabe nadar y bucear). Por lo que veo llegasteis por un aeropuerto y salisteis por otro, no? En mi caso creo que puedo juntar nada mas que 7 días allí. ¿Si tubierais que eliminar algo que seria? gracias!
Hola! Pues si puedes entrar y salir por el aeropuerto del nido sería perfecto. En el Nido mínimo 3 días, Luego 2 en la isla de Bohol ( cascadas, tarsier, chocolate hills) y si quedan dos días pues para panglao y balicasat