Día 10: Monte Fuji, Bosque de Aokigahara y 5 lagos

Se avecinaba tormenta en Japón por lo que decidimos hacer la excursión para ver el Monte Fuji el día más despejado que nos quedaba de nuestro viaje.

Contratamos una excursión que incluía las visitas al santuario de Fuji, Cataratas de Otodome y Shiraito, Lago Motosu-ko, Lago shoji-ko, pueblo tradicional de Iyashi no Sato, Lago Saiko , Lago Kawaguchiko, Chureito Pagoda, Bosque de Aokigahara y cavernas de hielo y viento.

Ésta ruta es prácticamente imposible hacerla sin coche por lo que no dudamos en contratar la excursión con el que sería nuestro guía, Alexis, un chico peruano afincado en Japón desde hace muchos años.

La excursión comenzó en la estación de Shin-Fuji a las 8:30. Cogimos un tren desde Tokyo Station y en una hora estábamos ya listos para empezar la ruta. Allí nos esperaba el guía para realizar la excursión en coche privado junto a unos chicos mejicanos.

Los cinco lagos se encuentran en la base el monte Fuji, y según dicen formaban solamente uno, pero una erupción del monte hizo que se separaran para formar los 5 que hay actualmente. Kawaguchi, Sai, Yamanaka, Shoji y Motosu son los nombres de estos lagos.

Son un punto de interés para poder ver el monte Fuji reflejado en el agua. Nosotros empezamos el día con el Fuji sin nubes, pero con el paso de las horas se fue tapando y lo fuimos perdiendo de vista.

Después de la visita a los lagos fuimos al Bosque de Aokigahara donde empezamos visitando las cavernas de hielo y viento.

En la cueva del viento, formada por la lava del monte Fuji, fue utilizada como un almacén natural. Prepárate para pasar frío, durante todo el año hay un temperatura de 3 grados, por lo que siempre hay hielo conservado en su interior, da igual la fecha del año en que la visites. El horario es de 9:30 a 17:30 y hay que pagar una entrada, 290 yenes.

La cueva del hielo mantiene una temperatura todo el año por debajo de 0 º grados. Allí se almacenan barras de hielo durante todo el año. Cuidado con la cabeza ya que hay techos bajos y escalones resbaladizos y mojados.

Desde allí fuimos al Bosque de Aokigahara o también llamado el Bosque de los suicidios. Se encuentra junto a las cuevas por lo que las tres visitas se hacen conjuntas.

Su nombre se debe a que es el lugar preferido por aquellos que desean quitarse la vida en Japón. Dicen que todo comenzó a raíz de un reportaje en televisión sobre 100 formas de morir en el país. Allí nombraban como el lugar ideal éste bosque, ya que ibas tranquilamente, nadie se enteraba, y sobre todo, no tenía ningún coste para tu familia. En Japón estuvo muy de moda tirarse a las vías de tren para suicidarse, por lo que el gobierno puso una ley en la que la familia tiene que hacerse cargo de todos los costes del suceso. Algo que hacía que las familias tuvieran importantes deudas por suicidios de los familiares. Entonces apareció éste bosque como primera opción.

Es muy normal ver coches aparcados durante días de gente que se adentra en el bosque para morir. También es normal ver unos lazos rojos en los árboles que sirven de guía para que la gente que se arrepienta pueda salir del bosque. Se dice que hay una parte del bosque donde la brújula no funciona y debido a lo frondoso del bosque , se pierde también la vista al sol, por lo que si te pierdes, es complicado salir.

Aunque todo esto resulte macabro, fue un lugar que nos encantó y por el cuál paseamos solos durante unos 40 minutos por un sendero de entrada y salida al bosque. Hay muy pocos turistas, lo que permite todavía más disfrutar del lugar.

Como anéctdota decir que, justo llegando al final vimos varios lazos rojos y teníamos algo en el estómago de estar allí, en silencio, imaginando las tragedias que han pasado allí. En ese momento, nos cae un palo desde detrás de un árbol, ¡ un susto de muerte !. Nuestro guía nos había preparado la broma que casi nos mata.

Salimos del bosque dirección al pueblo tradicional de Iyashi no Sato. Está situado en las faldas del Fuji y junto al lago Saiko. Es un pueblo muy parecido al que habíamos visitado dos días atrás en Shikarawago, aunque algo más pequeño y sin habitantes. Todas las casas del lugar están dedicadas al turismo, son tiendas, museos o restaurantes. Allí existe la posibilidad de por 500 yenes ponerte la ropa típica japonesa, algo que nosotros no hicimos. Es un buen lugar para sacar una foto con el Fuji, pero por desgracia, ya se había escondido.

Allí comimos en un restaurante japones por 2300 yenes. Probamos la tempura de pollo y un plato de Udón con unos refrescos. No somos muy amantes de éste tipo de comida, pero no teníamos otra opción en el lugar.

Acabada la visita, fuimos dirección la Chureito Pagoda . Era uno de los jugares por los que habíamos contratado la excursión, la famosa foto de la pagoda con el Fuji detrás. Por el camino íbamos algo tristes porque el cielo estaba nublado y no podríamos sacar la foto que queríamos.

El lugar es gratuito. Pasamos allí unos 45 minutos esperando que el monte se despejara, pero solamente nos dió 5 minutos con el pico sin nubes. Una pena para todos los que estábamos allí pero no podíamos hacer nada.

Por último y ya de regreso a la estación de tren, visitamos las cataradas Otodome y Shiraito. Un lugar gratuito y donde pasamos media hora tranquilos y relajados con la naturaleza.

Regresamos en coche a la estación y a las 19:09 salimos de regreso a Tokyo en un trayecto de una hora. Cenamos en la estación y nos fuimos a nuestro alojamiento a descansar.

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