Kotor, el fiordo del mediterráneo

Era una de las paradas más esperadas del crucero y no nos defraudó. Los 20 minutos que el barco tardó en atracar entrando por el maravilloso fiordo hasta llegar al puerto fueron espectaculares.Kotor, el llamado fiordo del mediterráneo se sitúa en la Costa Dálmata, en el mar Adriático, a 50 km de distancia al suroeste de Dubrovnik. Con aproximadamente 5.000 habitantes es desde hace años patrimonio de la humanidad.
Es una ciudad de reciente creación, ya que Montenegro pertenecía a la antigua Yugoslavia.



En Kotor al bajar al puerto caminamos hasta la entrada de la muralla, donde estaban las agencias de excursiones locales. Nosotros elegimos una ruta por la costa, que nos llevaría a los pueblos cercanos. Un recorrido corto para acabar en la ciudad amurallada.

La guagua era la típica que hay en las grandes ciudades turísticas, pero más baja y sin techo, lo nos permitía más visibilidad. Tenía audioguia en 10 idiomas.

Cartel de Kotor en el Muelle
Bus turístico Kotor

Nuestra primera parada fue en Perast, un pueblo de unos 400 habitantes en la bahía de Kotor, que cuenta con dos islitas artificiales, Isla de San Jorge e Isla de Nuestra Señora de la Roca.Su mayor encanto es pasear por su paseo a la orilla de la bahía.

Islas de Perast
Desde allí partimos hasta Risan, la siguiente parada en nuestra excursión. Allí pudimos ver un museo con mosaicos y columnas antiguas.

 

En el camino de vuelta a la ciudad amurallada pudimos ver varios criaderos de peces.

 

De vuelta al puerto, pasamos a recorrer la ciudad amurallada, un laberinto de callejuelas umbrías y empedradas, placitas tranquilas y esbeltos edificios centenarios. Con varias tiendas, bares y terrazas hacen que Kotor nos recuerde mucho a su vecina Dubrovnik.

Entrada a la muralla
Plaza principal

 

Uno de los atractivos de la ciudad es subir la montaña hasta el mirador. Desde allí se podrán ver unas vistas impresionantes de la bahía y de la ciudad antigua. Advertimos que hay que estar en buena forma física, nosotros llegamos casi arriba, pero nos empezó a llover y no teníamos paraguas y tuvimos que dar la vuelta. Así acabó nuestra visita a Kotor, una ciudad con encanto, que nos dejó con un muy buen sabor de boca.

 

Así acabó nuestra visita a Kotor, una ciudad con encanto, que nos dejó con un muy buen sabor de boca.

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